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Restauración del Volante del Saab Monte Carlo
El volante del Saab estaba en muy mal estado; la madera estaba reseca y tan resquebrajada al punto que si la apretaba sonaba un preocupante “cric-cric”.
Proyecté la restauración en 3 pasos
1) Volver a darle consistencia al volante pegando todas las rajaduras 2) Regenerarle la flexibilidad y eliminar la resequedad 3) Recuperar el brillo y el tacto
1) Lijé todo el volante con una lija bien fina hasta que quedara bien suave y sin ninguna aspereza y al mismo tiempo eliminé todo el polvillo residual con una pistolita de aire comprimido.
Luego con pasta de madera de un color aproximado al que los pasos siguientes le fueran a dar lo fui pegando rajadura por rajadura aproximando las partes a pegar con pinzas morsas apoyados sobre maderas blandas para no lastimar la madera.
Entre cada aplicación de pasta dejé secar al menos 6 horas y luego volvía a lijar con la misma lija finita.
A veces al sacar la pinza morsa notaba que no había quedado bien sellado y entonces en ese lugar volvía a aplicar pasta de madera y dejaba secar otras 6 horas. Este proceso me llevó casi 10 días.
2) Una vez que quedó bien pegado, sin rajaduras y bien lijado le apliqué aceite de linasa para recuperar la flexibilidad y eliminar lo reseco. La primera mano le di 75/25 aceite de linasa/aguarrás. La segunda mano fue un mix de 60/40 y la tercera 50/50.
Entre la primera mano y la segunda no pasó más de 2 horas ya que absorbió el aceite de inmediato. Entre la segunda y la tercera llevó más de 24 horas que se fuera el tacto aceitoso y para la tercera creo que se me fue la mano ya que llevó más de 3 días que se fuera la sensación aceitosa.
Lijé nuevamente y quedó pronto para laquear. Es increíble el peso que tomó y la sensación de consistencia que adquirió.
Antes de laquear le pasé pasta de pulir al aluminio con un paño en un taladro de pie y luego Brasso en pasta para el brillo
3) Estuve casi media hora en la góndola de lacas y barnices de Bricolage hasta que me convencí de lo que iba a hacer. Compré una laca/sellador (paso el chivo: Anticuario Roble Claro) que además trae instrucciones bien claras y le dí 10 manos de laca a muñeca. Nunca pensé que podría tener tanta paciencia pero era muy estimulante ver como resaltaba el color y la madera tomaba brillo.
Una cosa a tener muy en cuenta es que el aceite de linasa oscurece la madera pero no sé que otro producto le devuelve la flexibilidad y elasticidad.
Obviamente esta técnica la saqué, entre muchas, de Internet y fue la que me pareció más sensata.
En otra técnica española muy parecida hablaba de aceite de nogal en lugar de aceite de linasa.
Augusto Basigaluz
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